Friday, July 25, 2014

Galicia mourns, a year on.


Today is Galicia's 'Saint's Day'. Inevitably, it's dominated by yesterday's first anniversary of the horrendous train crash at Angrois, near Santiago.

As I mentioned yesterday, the officials and politicians responsible for an accident that was waiting to happen have obstructed the judicial enquiry at every turn. And no one has admitted anything or resigned. This is the way things are here. Which, along with the rampant corruption of the politico-corporate casta, explains why the Spanish are so cynical about not only their politicians but also their judicial system.

As one commentator in today's Voz de Galicia put it: It is the first duty of public officials and it has not been fulfilled. To answer all the questions, however many times it's necessary. To do your duty to those who won't complete any more years because their stories ended on a curve. Galicia did respond with its love - 'Thank-you, people of Galicia, for drying our tears" was heard yesterday in Santiago. But no one could give thanks for having their questions answered. A year ago they cried "Why?", but there is only silence. For one day, for so many lives cut short, the political class should rise to the level of the heroes of Angrois and of the extraordinary common people. And Answer.

It's at times like this that it's driven home that Spain is not the fully functioning democracy it appears to be on the surface. Perhaps that's too much to expect only 40 years after the end of a dictatorship.

Finally . . . Here's a letter also published in the Voz de Galicia today. It's from a grieving father to his deceased son. As a father, I couldn't bear to finish it. And I certainly couldn't manage the task of correcting the usually useless Google translation.

Carta a mi hijo virtual, héroe del Alvia 04155

Hola Tommy, hoy me he decidido a escribirte, entre lágrimas y sollozos, triste, sí, pero orgulloso por sentir la belleza más que nunca, esa que duele, por efímera e intangible. Siento esa sonrisa permanente que tenías de pequeño y ese olor de recién bañado cuando llegaba a casa después de un día de duro trabajo y me esperabas para jugar un poco antes de dormirte. Siento lo mucho que duele perder lo más preciado que pueda tener un padre, pero me armo de valor para escribirte y contar al mundo lo que llevo dentro, con el fin de que tu muerte no sea en vano y ayude a que tu espíritu siga vivo. Desde aquel maldito día en que te fuiste, no puedo dejar de llorar tu pérdida y a la vez celebrar que tu hermana Laura se haya salvado, quizás gracias a ti, porque estoy convencido de que si tuviste algún momento de consciencia de lo que estaba sucediendo en ese fatídico momento, tu primera reacción fue proteger a tu hermana, lo sé y por eso eres un héroe para mí. Que por cierto está bien y sigue creciendo, está hecha una mujercita, ya cumplió los quince años. Ella siente también mucho la pérdida de vuestra madre y aunque aparentemente lo lleva bien, yo sé que en el fondo lo siente mucho. Pero como es tan joven y tan inteligente sabe que tiene que mirar hacia adelante y ser positiva, por lo que se encierra en el estudio y siempre tiene la mente ocupada y además saca muy buenas notas. Pero el pasado ya es una realidad que no se puede cambiar y tenemos que mirar como evolucionar con esta nueva situación, por el bien de Laura, sobre todo, puesto que tiene una vida por delante, llena de posibilidades y ahora solo me tiene a mí en el día a día para ayudarla a que se vaya creando expectativas de futuro, a través del conocimiento propio y del ajeno. En este sentido quiero centrar el objetivo de esta carta, y dado que me he convertido en un ?padre virtual? para ti, quiero plasmar algunas enseñanzas que la vida me ha deparado para que otros jóvenes como tú encuentren una fuente de inspiración para encontrar sentido a la existencia humana en una sociedad un tanto enferma y absurda como la actual. De esta manera siento que mi labor de padre continúa y tu papel de hijo permanece. 
Nada es para siempre, la existencia es efímera, eso es una gran verdad que te lleva a pensar si la cantidad de años que uno vive es realmente determinante o es la intensidad lo que realmente importa. De alguna manera tenemos que superar esta angustia existencial que nos atenaza porque conocemos la única verdad absoluta que existe y es saber que todos vamos a morir, más tarde o más temprano. Dentro de 1000 años, tanto tú como yo seremos iguales, igual que nuestros antepasados y los que están por venir, lo que hayamos vivido será lo de menos. Nadie sentirá nuestro calor, nuestro olor, nuestra energía. Lo que te lleva a pensar que todos formamos parte de un solo organismo, al igual que las células que se renuevan y contribuyen a mantener una estructura superior, y solo así todo parece tener sentido. Venimos a este mundo a aportar nuestro granito de arena y ya está. Todos somos necesarios y prescindibles a la vez, es la gran paradoja que rige el universo y nuestro destino, el principio de acción y reacción. A los humanos nos corresponde contribuir a nuestra especie como cada uno pueda. Tú lo has hecho, la vida para mí, para tu hermana, tu familia, tus amigos y la sociedad ya no será igual sin ti. Tu contribución dejará un poso que será exclusivamente tuyo y para siempre.


Tomás López Lamas 

No comments:

Search This Blog